Sobre mi...
Fui víctima de un matrimonio infantil forzado, siendo menor de edad.
Sola, sin familia y sin Estado de protección, atravesé otras formas de violencias solapadas. Entre éstas, violencia de género, violencia económica y violencia vicaria.
Busqué ayuda en ONG y en Organismos Institucionales del Estado, en mi país natal, donde residía... y no la encontré. La soledad de las víctimas en algunos países de América Latina, como en otros en Africa, Oriente y Asia, es abrumadora y devastadora.
La empatía en acción, la mano que se tiende desde vínculos cercanos y en ocasiones desde personas anónimas; fueron el Primer Abrazo. Tan importante para que la Resiliencia actúe.
Comprendí, desde el dolor y la soledad atravesada, que en aquellos Estados , donde los derechos humanos, in situ, son cercenados; lo único que nos queda son los Valores Humanos, la sensibilidad, el altruismo, la empatía en acción, de quienes no permanecemos insensibles ante el sufrimiento de otro ser humano y menos aún, ante el de una niña y de una niña madre.
No importa si tienes un master, o cuantas maravillosas capacidades, si sufres violencia de género. Allí, tu Resiliencia depende de un contexto protector y de ayuda. En ocasiones, de que alguien te de cobijo, abrigo y un plato con comida caliente.
Las víctimas de matrimonios infantiles, no han cumplido 18 años. No tienen, como no he tenido, un contexto protector y en la mayoría de estas crueles practicas, tampoco tienen, como no he tenido, un Estado que garantice nuestros derechos y su reparación .
Una nueva mirada en el contexto de ayuda, ante quienes comprendemos que la Resiliencia, depende de un Primer Abrazo, que resignifica el Amor en Acción, como la Condición Humana Esencial.